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Silvina Garré: Marca registrada

Jueves 19 de julio de 2012 - Diario Z

Silvina Garré: Marca registrada

Su nuevo disco Trovas rosarinas es un homenaje al movimiento musical que inauguró su carrera.

 

 

Por: Diego Oscar Ramos

Todo el que tenga al menos cuarenta años y el oído sensible a la estética podrá encontrar en la voz de Silvina Garré una referencia de toda una vertiente de la música popular argentina basada en el cuidado artesanal de los arreglos vocales y la poética de las letras, una marca registrada de la Trova rosarina, movimiento del que formó parte a inicios de los 80 junto a músicos de su ciudad natal como Juan Carlos Baglietto, Fito Páez, Jorge Fandermole, Adrián Abonizzio, Lalo de los Santos o Rubén Goldín. Cuando ya pasaron 30 años de aquella irrupción santafesina, que tuvo a Baglietto como la cara visible y una presentación a lleno del disco Tiempos difíciles en el estadio Obras como misa sanadora en los finales de la dictadura, Garré edita un CD donde homenajea aquella época creadora. Claro que cuando podría haber juntado sólo hits como "La vida es una moneda" o "Se fuerza la máquina" en una gran superproducción plagada de invitados ilustres, la cantante optó por incluir en Trovas rosarinas tanto himnos innegables de entonces como "El témpano de Abonizzio" como canciones que superaron aquel movimiento pero que de muchos modos pueden verse como herederas, como pasa con las creaciones solistas de Páez "11 y 6", "Yo vengo a ofrecer mi corazón" o hasta "Tumbas de la gloria".
Así, además de alejarse de algún tipo de glorificación eufórica de la década del 80 que podría haber convertido en producto marketinero, Garré ofrece una obra levemente melancólica con gran unidad sonora. Porque las once canciones, que incluyen gemas como "Corazón de luz y sombra" de Fandermole o "Sueño de valeriana" de Canalis-Goldín, mantienen un clima de intimidad acústica en arreglos sutiles de piano, guitarra, acordeón, clarinete, batería, percusión y voces a cargo de Diego Clemente y Marcelo Pilotto, comandantes de una banda que se completa con Ignacio Piana y Luciano Pallaro Batagliesse. Con libertades creativas en lo rítmico y en algunas instrumentaciones que aportan novedad a canciones muy presentes en el imaginario popular, todo Trovas Rosarinas logra sonar como creación de un grupo que se conoce bien y que logra transmitir esa comunicación fluida en las grabaciones, como bien les pasó a aquellos jóvenes de los 80, que se unieron para crear la banda sonora más refrescante -aún en su poética agridulce- para el anochecer de un período de tremenda atonalidad.
Pasaron 30 años y aunque mucho puede haber cambiado en la música popular, la voz más tierna que erótica de Garré sabe cantarle a un presente que valora la memoria.