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Lo que generamos con la Trova hizo mucho por la música nacional

La Capital de Rosario - 28-02-2012 | Escenario



Garré: "Lo que generamos con la Trova hizo mucho por la música nacional"




Silvina Garré lanzó el disco "Trovas rosarinas", en el que homenajea al movimiento local. La intérprete dijo que "el rescate de la metáfora y lo poético" jerarquizó esas canciones.


Silvina Garré lleva editados once discos como solista, en los cuales afianzó su veta como compositora e intérprete. "Cuando cumplimos 25 años de la Trova tomé conciencia de lo que hicimos", dijo.


La chica de ojos de agua, esa veinteañera que le hacía la segunda voz a Baglietto en los 80. La misma que después hizo su camino y deslumbró con "Palmas azules para mí", "En blanco y negro" y "Diablo y alcohol". O la que se sentía reina de un pueblo grande y aprendió a vivir sin tréboles de cuatro hojas. Silvina Garré lleva su pasado a cuestas y no le pesa. Entendió que ya era momento de resignificar aquellas canciones que marcaron sus comienzos. Y lo quiso disfrutar con un disco emblemático en su carrera. La cantante rosarina acaba de lanzar "Trovas rosarinas", en el que le hace homenaje a Fito Páez, Adrián Abonizio, Jorge Fandermole, Rubén Goldin, Lalo de los Santos, y, claro, a Silvina Garré.

—¿Por qué te surgió la idea de hacer un disco sobre la Trova?

—En realidad, había grabado siempre canciones aisladas, de Lalo, en el primer disco, de Fito, en el primero y en el segundo, y de Jorge Fandermole, pero nunca había hecho un disco con canciones de todos los autores de Rosario. Y después tuvo que ver que hace poco nos juntamos todos en una película de Daniel Burman, que se estrena en marzo (se refiere a "La suerte en tus manos", cuyo lanzamiento está previsto para el 29 de marzo), y trata un poco de la historia de un tipo que dice que va a juntar a la Trova Rosarina. Y bueno, cerramos todos cantando en la película.

—La tan mentada Trova Rosarina.

—La idea es que yo quería hacer un nuevo disco que incluyera a aquellos autores que después fueron llamados como integrantes de la Trova Rosarina, o aquellos que nos llamaron la Trova Rosarina. En realidad fue un invento de un periodista de Buenos Aires, nosotros nunca nos autodenominamos así, pero después quedó y la verdad que hoy, con el paso del tiempo, me gusta. Este año va a hacer 30 años de aquel 14 de mayo, en Obras, cuando presentamos "Tiempos difíciles", así que también me parece piola haber hecho un homenaje a ese tiempo y es un reconocimiento a los poetas y a los músicos de Rosario, que creo que eso es lo que destaca a la ciudad.

—¿Qué tiene de distinto la Trova?

—Fue un momento en que formamos parte de un grupo y de un movimiento, y era un estilo tan variado, porque algunos hacíamos rock, otros más pop, otros folclore, otros tirando a la música ciudadana, otros tango, pero había un denominador común, que tenía que ver con el rescate de la metáfora y lo poético en las canciones.

—Tenían una carga dramática e ideológica y la gente entendió que ustedes eran así, no era una pose o una moda.

—Exactamente, había mucha profundidad, también se decía que los rosarinos eran tristes y melancólicos. Y yo pienso otra cosa. La otra vez escuché que decían que una canción fea es una canción triste ¿viste? Y es verdad, me parece que la música mala es triste, lo nuestro tenía que ver con las historias de vida y con melodías variadas ritmicamente.

—En "Canciones sin tiempo", en el disco de homenaje a Litto Nebbia y ahora con la Trova se nota que siempre hay una idea de revisitarte.

—Sí, diría de resignificación, pero son casos diferentes. Tal vez no todo lo hice tan pensado, fue una cosa más sentida. Aquí tuve una necesidad.

—¿Por donde pasaría esa resignificación que decís?

—Bueno, cuando yo formé parte de ese movimiento tenía 20, 21 años, era muy chica, y no me daba cuenta lo que estaba pasando. Cuando cumplimos 25 años de la Trova tomé conciencia de que habíamos formado parte de un movimiento que había hecho mucho por la música nacional, o por lo menos que estaba dentro del corazón y en la discoteca de muchos hogares. El impacto y el aporte a la música argentina fue mucho mayor del que habíamos tenido conciencia. Y me di cuenta mucho tiempo después, por eso esto de la resignificación. Por eso me parecía muy importante plasmar este reconocimiento mío y hacerlo en un disco, eso es "Trovas rosarinas".

—En "Fin de carnaval", que incluís en este disco, cantás "no matarse más en un recuerdo/no postergarse así/ más no olvidar". ¿Aludís a la música de la Trova?

—Y sí, viene justo. Además son canciones con mucha vigencia, si se grabasen hoy tendrían mucha actualidad. Y no tenemos que ver con las modas, ni nada, nunca lo fueron, son buenas melodías y buenas letras. También está esa cosa de que hay que vivir el hoy, el presente, y yo no estoy muy de acuerdo con eso. Creo que hay que disfrutar de cada momento de la vida, hay que tener proyección y no quedarse, eso es fundamental. Por eso digo, como en la canción, no quedarse en un recuerdo es no quedarse a vivir allá, pero tener presente las cosas que uno ha hecho, las cosas buenas, y además uno debe lo que es a todo lo que ha hecho, si no no seríamos quienes somos.

—¿Te sentís dentro del selecto grupo de cantantes del rock nacional?

—No sé, me siento una cantautora, no sé si es rock o pop, yo me siento una cantautora rosarina, que no es poco.

Clásicos

El disco “Trovas rosarinas”, que distribuye Acqua Records, tiene un carácter acústico, que deja apreciar más la calidez en la voz de Silvina. Se destacan “11 y 6”, “Tumbas de la gloria” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Páez; “Corazón de luz y sombra” y “Cuando”, de Fandermole”, “Aquella niña en soledad”, de Lalo de los Santos; “El témpano”, de Abonizio; “Sueños de valeriana”, de Goldin y “Una vuelta de cara”, de Garré.