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Canciones sin confusiones


Revista Canta Rock Año 4 - Nº 91
17 de diciembre de 1987


Canciones sin confusiones




Surgiendo desde el fondo del tropel rosarino, esta potrilla ha ido afirmando su paso, madurando como compositora y letrista, redondeando su repertorio hasta adquirir un perfil totalmente propio, que explica con claridad en esta charla.



"Otro cuerpo más" no es otro disco más; es el cuarto disco solista de Silvina Garré, que apareció hace dos meses.  Está grabado en los estudios Ion, entre julio y agosto de este año, con la asistencia de Jorge Da Silva. Los músicos que participan en el elepé con Darío Poletti (batería y programación del SP 12), Gabriel Lazzarini (bajo), Lito Vitale (teclados) y Sartén Asaresi (guitarras). Según Silvina, "este disco es mucho más lindo, más definido y más maduro que los anteriores. Yo intervine más; antes me ponía en manos de un arreglador, esta vez intervine en los arreglos a medida que componía. Hubo bastante laburo previo: trabajamos en casa, con Darío y Gabriel, y luego estuvimos ensayando un mes en una sala que alquilamos. Entramos a Ion con el material bien definido".

A diferencia del álbum anterior, "Reinas de pueblo grande", este nuevo trabajo asoma menos introspectivo y "menos sentimental" -dice Garré-, con canciones que hablan de amor, pero que no abordan esta temática de modo excluyente. "Las letras son más para afuera; no están escritas sólo para mí, para darme el gusto, sino para otros. Y aunque siempre están girando los afectos, hay más ideas volcadas en los textos. Muchas canciones parecen de amor, pero no lo son. Por ejemplo, "Te voy olvidando" es una clara alusión a la ruptura de una pareja, pero "Musas" u "Otro cuerpo más", yo no las definiría como canciones de amor. No están escritas para alguien en particular ni hablan de una relación amorosa en especial".

"Esta vez - prosigue Silvina- me dí permiso a mí misma para decir varias cosas, para opinar y fijar una posición ante numerosos hechos. Comparadas con mis caciones anteriores, estas no son cuentos ni encierran una anécdota... son sensaciones e ideas sin terminar. No son ni pretenden ser verdades acabadas. Tampoco hago canciones con mis confusiones porque no quiero vender mis confusiones; si quiero volcar mi neurosis voy al psicoanalista. Estas melodías están escritas con la claridad de lo que antes era confusión. Cuando me siento a componer, parece que ya estaban hechas de antemano. No soy de buscar: la mayoría de las veces sucede que la letra "ya estaba escrita", se iba madurando inconscientemente".

Para la autora, las canciones de "Otro cuerpo más" no hablan de "una sola cosa", sino que ofrecen varias lecturas. "Llego a expresar incluso ideas que parecen contradictorias; quise que los textos tuvieran muchas maneras de interpretarse". 

En el caso del tema "Musas", por ejemplo, la rosarina parece estar cantándole a la vez al amor y a la música. Una doble lectura que en mucho se parece a algunas canciones de Silvio Rodríguez en que el juglar se dirige tanto a una mujer como a la patria. "Es un juego - dice Silvina-, para no caer en lo explícito y para que el que escucha asocie libremente y cree. En esta canción hay mucha bronca, pero el amor por la música la torna un agradecimiento. Yo siempre sentí gran protección dentro de la música. al principio, era un antídoto contra la soledad, luego se convirtió en un arma de rebelión. ¿Ahora? No sé... creo que es una compañera; sí, eso es. Es lo más puro, lo único puro que tengo. Con la música llevo una relación muy positiva".

Garré confiesa, también, que "Musas" es la última canción que escribió para el disco. La explicación: "Creo que me faltaba confesar mi posición". Años atrás, Silvina había grabado otra canción sobre la música y los músicos: "Se fuerza la máquina" del Gato Pérez, que aún suele interpretar en vivo. "Esas caras vuelven a ser las mismas/ se repiten hasta cansar/ como un hit/ suena y suena/ casi me causa risa/ pobre música no da más", dice la letra de "Musas", y Silvina señala: "Cuando se quiere vender una imagen irreal, mítica y fabulosa de un artista, lo que pierde valor es la imagen real. Entonces se confunden los tantos: quien se relaciona con el que hace arte quiere ser como el otro, lo copia y lo imita", concluye y cita otra parte de la letra: "La gente que rechaza su destino/ trascurre en el destino de los otros".




"Otro cuerpo más", en realidad, insiste en este punto primordial: "Hay mucha gente que no le gusta lo que es -dice Silvina- pero yo creo que uno tiene que seguir adelante con lo que uno tiene y hace. A menudo me sucede que pierdo rápidamente la atracción por la gente que no se quiere, porque no me enseña nada".

Algo parecido sugieren las "valijas" que aparecen en el tema "En viaje". Según Silvina, "por un lado hablan de hacerse cargo de la vida de uno, simbolizan el cuerpo de uno; por otro lado, son recintos donde guardar lo pasado. No hablo de tirar el pasado a la basura, porque sino hubiese puesto la palabra "tachos" en vez de valija. Hablo de archivar en la memoria, que es lo más importante que tiene el ser humano. El que no recuerda, repite y cae en el error. Hay que dejar de ser un negador para rever las cosas y no repetirlas".

Silvina Garré considera que sus letras son buenas, aunque luego de calificarlas de este modo sonríe y pregunta si lo suyo no ha sido una falta de modestia. Finalmente dice: "Creo que mis letras son claras y sencillas, que escribo como hablo, aunque embellezco el lenguaje con metáforas. También opino que mis letras están bien integradas con mi parte musical, que las melodías son lindas. No sé ni tengo expriencia para hacer grandes arreglos instrumentales. Uno de mis proyectos es estudiar composición, armonía y piano clásico durante el año que viene".

Sobre el nutrido público femenino que la sigue dice que ella misma necesita escuchar cada tanto un disco donde canta una intérprete femenina y que "esto pasa por una admiración de logros. Demuestra que una no está tan sola, que otras mujeres pudieron hacerlo. Que han roto con las normas que establecían que la mujer debe ser incompleta y débil y el hombre no; que la mujer debe llorar y el hombre, no. A veces, por ser mujer se plantea una doble exigencia: hay que ser doblemente buena. Así se forma la idea de que ser mujer es un castigo. Hay muy pocas mujeres en la música porque la mayoría sólo se desempeña en el papel de cantante. Durante mucho tiempo, si una mujer se dedicaba a la música era tildada poco menos de reventada. En cambio, si varios pibes de 14 años de juntaban a la noche y armaban un grupito, estaban trabajando. Estos son los prejuicios que creo - y espero- van a terminar de una vez. De todos modos, a mí me gusta tocar con hombres, porque siento que no compiten conmigo como otras mujeres, porque los encuentro más inteligentes e interesantes".

"Me parece terrible que para muchos hombres alguien sea menos mujer si no piensa en criar hijos o en quedarse todo el tiempo en la casa", dice Silvina y la conversación deriva en la canción "Hay familias", de la cual faltan unos versos en el sobre interno del disco. "Faltan los versos que definen la letra: 'pocos sueños y el hecho natural de ir envejeciendo'. Esta frase torna ácida la cosa. Es que tengo mis serias dudas sobre la panacea de la familia. Creo en ella si es una relación natural y sentida, pero la mayoría de las veces termina siendo una convicencia forzada. Por eso digo 'ay si vieras cómo se encienden las estrellas cuando canto', porque la familia no es la única manera de ser feliz".

El tema de difusión de "Otro cuerpo más" es "Tréboles de cuatro hojas", cuyo video fue realizado por Roberto Ascheri, el mismo que dirigiera a Juan Carlos Baglietto en "Dios y el diablo en el taller". La presentación en vivo del álbum recién se llevará a cabo en mayo de 1988. 

"Ahora está lleno de recitales; vienen muchos artistas de afuera y se chupan el poco público. Está bien, yo puedo esperar; no tengo apuro, quiero hacer las cosas bien".