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Música del Sur: Rosario siempre estuvo cerca

Miradas al Sur - Año 3. Edición número 136. Domingo 26 de diciembre de 2010

Música del Sur: Rosario siempre estuvo cerca

Por: Miguel Russo



Autor: Silvina Garré
Disco: Más que loca. Silvina Garré canta a Litto Nebbia
Sello: Melopea

De Rosario, se sabe, surgieron grandes movimientos artísticos y un número considerable de personajes que hicieron más agradable este mundo: el Negro Fontanarrosa, Alberto Olmedo, el Gato Barbieri, Fito Páez, Juan Carlos Baglietto. Un sitio de honor, entre tantos honorarios, lo constituyen Litto Nebbia y Silvina Garré. “Sigue siendo para mí, la voz más original surgida del rock argentino. No quiere ser negra, no quiere ser brasileña, canta en rosarino”, dice él de ella. “Yo tenía un sueño: hacer un disco como intérprete de canciones hermosas, profundas y originales que pertenecieran a un mismo compositor. Y Litto es, además de un músico extraordinario, un hombre sensible, honesto y generoso”, dice ella de él.
Ambos, Silvina y Litto, Litto y Silvina, se dan cita en este Más que loca: la voz de ella para las canciones de él (y él significa, como siempre, su guitarra, su piano, sus coros).
El disco, catorce canciones grabadas en el primer semestre del año, es un magnífico recorrido por las últimas décadas, desde Nadie es tan importante como uno cree (allá en el atroz 1978) hasta Si te vas (con la letra de Juan Mari Montes de octubre de 2006), aterrizando en ese himno soberbio que significó y sigue significando Sólo se trata de vivir.
El resultado es un extenso y cariñoso abrazo, una forma de saberse cómplice de un hermoso secreto e indudablemente compañero de ruta: la música de fondo con la cual determinados momentos inolvidables aparecen como en una pantalla haciéndolos más imborrables aún. Un párrafo aparte merece el tema Tristeza en los andenes (aparecida originalmente en El hombre que amaba a todas las mujeres, de 1997). Allí, la música de Litto es el marco propicio para que la letra de Hugo Diz refleje el dolor de ciertas ausencias y la seguridad de volver a comenzar. La voz de Garré hace suyos cada uno de esos rincones y eterniza ese concepto tan nacional de splin. Reunión de amigos para amigos, sin artificios ni efectos especiales: uno que toca y una que canta. Simple, como la música.